Consejos para adaptarse a un cambio de rutina

Por aproximadamente 8 años mantuve una rutina bastante activa. Mi trabajo de nanny me permitía estar siempre caminando, paseando en carreola, cargando bolsas o jugando con bebes o niños. Como cualquier rutina, yo ya estaba acostumbrada a este ritmo de vida, y disfrutaba la actividad física.

Hace pocos meses empece un trabajo de oficina. Cambie de estar activa la mayor parte de mi jornada de trabajo, a estar sentada la mayoría del tiempo. Ser una persona sedentaria no es parte de mi personalidad, y sé que no es ideal para mi cuerpo. Así que encontré algunas maneras de mejorar la situación.

Mi primer consejo es encontrar algo que te mantenga consciente de tu cuerpo, es decir, que no te pierdas sentado en la silla toda la jornada. Yo me compre unos pedales que uso cuando siento esa ansiedad de moverme. He visto personas que se sientan en la pelota suiza, o simplemente buscan cómo estar parados y en la computadora al mismo tiempo. Esto ayuda a no dejarnos llevar por la monotonía, y ayudar al cuerpo a estar presente.

Mi segundo consejo es agendar en el calendario de trabajo un momento para caminar, o estirar o hacer algo físico. Esto no solo te da tiempo para descasar el cerebro, pero también para recordarle al cuerpo que la sangre tiene que seguir fluyendo para funcionar.

Mi tercer consejo es estar preparado a la hora de la comida. Saber desde un día anterior que vas a comer, ya sea que lleves tu lunch empacado o tengas una idea de dónde vas a comprar la comida. Planeando que vas a comer te ahorras tiempo, dinero y malas decisiones.

Estar presente en una oficina no siempre es fácil, uno se puede perder en la pantalla por horas y olvida que el cuerpo necesita atención. Planear y organizar es una manera de mejorar la experiencia de oficina.

 

Escrito por Ana Zayas @anizayas

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